Esta actividad brinda a los participantes la oportunidad de enseñarse y proporcionarse coaching mutuamente y es un buen recurso para aumentar la participación en el grupo.

Los participantes se ponen por parejas, se enseñan unos a los otros lo que han aprendido en la sesión, se dan feedback, practican una destreza, se proporcionan coaching mientras practican y se apoyan mutuamente.

La mejor forma para que un participante refuerce, aplique y practique una nueva destreza es enseñar a otra persona.

Qué proceso seguimos:

  • Indica a los participantes que van a tener la oportunidad de practicar una destreza o contarse mutuamente lo que han aprendido durante la formación.
  • Pídeles que se pongan de pie por parejas. Si el número de participantes es impar, una pareja tendrá que convertirse en trío.
  • Un miembro de la pareja es el «alumno». El otro es el “formador o profesor”. El profesor hace una demostración de una nueva destreza mientras se la explica al alumno.
  • Los miembros de la pareja intercambian roles. Vuelven a llevar a cabo una sesión de demostración. Si no hay ninguna destreza que practicar, las parejas se enseñan por turnos los conceptos de la formación, explicándolos con sus propias palabras o hablando de cómo pueden aprovechar esa información en situaciones de la vida real.

Luego, para orientar el análisis de la actividad o una puesta en común, lanza unas cuantas preguntas rápidas para todo el grupo:

  • ¿Qué es lo más importante que habéis aprendido?
  • ¿Qué pensáis de vuestras destrezas?
  • ¿Qué otras cuestiones han surgido durante la actividad?

Puedes utilizar este tipo de recurso para cualquier actividad dentro de tus acciones formativas o docentes y comprobarás que es realmente útil. Los participantes se movilizan, especialmente su mente, pues necesitan estar más atentos para poder enseñar a otro. Espero que te resulte práctico y comprobarás que es muy sencillo de aplicar.