La eficacia del aprendizaje basado en la experiencia se deriva del principio de que nuestra reacción ante algo, nuestras observaciones o nuestra comprensión, son más importantes que las opiniones o aportaciones de los demás. Aprendemos mejor “haciendo”.
Las experiencias de aprendizaje se generan de forma natural en nuestra vida diaria, pero también es posible “prepararlas” con objeto de ofrecer oportunidades para tipos específicos de aprendizaje. Una experiencia estructurada ofrece un marco en el que es posible facilitar un proceso inductivo:

  • La experiencia se estructura de forma que el énfasis está en algunos aspectos de la situación y no en otros.
  • Se establece un conjunto de condiciones que afectan a los papeles que desempeñan los participantes en la actividad y a su proceso de interacción.
  • El formador presenta una tarea que el grupo de participantes debe realizar; esta tarea constituye la dinámica de la situación de aprendizaje.
  • Los participantes funcionan de acuerdo a esas condiciones específicas y experimentan, tanto las oportunidades, como las limitaciones de la tarea y del compartimiento humano en general, derivadas de las condiciones estructuradas.Siguiendo una orientación concreta, los participantes descubren el significado que tiene para ellos mismos, y validan su propio aprendizaje.