La planificación de la formación no puede ser un proceso aleatorio fruto de una recogida asamblearia de intereses de quienes serán sus destinatarios.

El ciclo para planificar la formación en una Organización, es un proceso sistemático con una serie de fases estrachamente interrelacionadas. Pero nunca debe ser rígido, ya que el proceso se abordará en función de las necesidades, de cómo y por qué un Departamento de Formación o un grupo de profesionales se han visto involucrados y de cómo ha sido solicitada esa información.
Estas fases se pueden representar gráficamente…


Este ciclo es el que define la actividad que conocemos como «Gestión de la Formación». Es muy importante tener en cuenta que la formación no es un objetivo en sí misma, sino que es un servicio que se presta al resto de la Organización, por lo que sus objetivos deben venir fijados por los objetivos de los grupos a los que sirve.

Por otra parte, nunca debe considerarse una responsabilidad exclusiva del Departamento de Formación -o su equivalente-, sino integrarse en el conjunto de todos los componentes de la Organización. En este sentido resulta una propuesta muy interesante la Comunidad de Formadores Internos, cuyas características puedes ver en nuestra página En Forma para Formar.