Las situaciones difíciles suelen ser una oportunidad para crecer. En esencia esta historia que traigo hoy dentro de nuestra serie Historias para Aprender, nos refleja cómo cuando estamos inmersos dentro de un problema o incluso una situación extrema, cambiando nuestra perspectiva, nuestra manera de enfocarlo, podríamos llegar a modificar la situación.

Es una historia muy ilustrativa para trabajar temas muy diferentes dentro del aula o en una acción formativa. Si bien podría utilizarse también como atrapamentes o rompehielos, creo que funciona mucho mejor para introducir temas complejos que queramos tratar en profundidad.

Podemos aplicarla en el aula siguiendo diferentes enfoques, que podéis ver detallados en el apartado de Historias para Aprender de la sección Fitness Learning. Os recuerdo que para acceder a esta sección es necesario registrarse en En Forma para Formar.