La primera habilidad que necesita un “facilitador” en cualquier situación es la de hacer que las personas se sientan bienvenidas y en buenas manos. El formador demuestra dicha habilidad cuando:

  • Mantiene conversaciones cortas pero útiles. 
  • Hace un resumen con las experiencias de los participantes. 
  • Describe los objetivos de forma que atraigan a todo el mundo. 
  • Ofrece credibilidad conectando con el lenguaje y las preocupaciones de los participantes. 
  • Estimula el interés y la curiosidad formulando adecuadamente la discusión y la pregunta clave para llegar a ella. 
  • Propone procesos atractivos con los que se analicen y solucionen problemas. 
  • Valora a los participantes adoptando una “postura incondicional y positiva” con todos ya que, después de todo, es su sesión. 
  • Anima la confianza de las personas más calladas a través de sus contribuciones. 
  • Añade sugerencias.
  • Bromea con los más extrovertidos.

Te invito a reflexionar sobre cuáles son los recursos que en el aula te resultan más útiles a la hora de generar confianza en los participantes o en los alumnos.