¿Eres formador? ¿O profesor? ¿Disfrutas en tus acciones de formación o en tus sesiones de clase? ¿Tienes vocación de coach? ¿Te preocupa realmente que tus alumnos o participantes consigan sacar lo mejor de sí mismos? ¿Te parece tan importante su desarrollo personal y emocional como su desarrollo profesional?

Tal vez te extrañe que hoy aparezca formulando estas preguntas, pero en uno de los proyectos en los que estamos metidos y disfrutando como de costumbre, trabajamos con una interesante comunidad de formadores internos de una Organización, a través de un entorno virtual colaborativo y de aprendizaje. Y entre otras cosas abordamos multitud de temas relacionados con el formador como líder y también de la íntima relación entre las funciones como formador y como coach…

Pues bien, en este desarrollo hoy hemos estado abordando este tema a través algunos fragmentos de una película que seguro que te resulta bien conocida: EL Club de los poetas muertos. Y he pensado compartirlo aquí porque creo que puede resultar útil para hacer reflexionar sobre este tema a quienes sois verdaderos apasionados de la tarea docente. Ahí va… pulsa aquí o sobre la imagen y exprime tus neuronas