Comenzamos la semana con esta reflexión que nos ayuda a detenernos un poco en medio de la vorágine, de la rapidez con la que afrontamos con frecuencia tanto nuestra actividad como la búsqueda inmediata de resultados.

Estamos rodeados de prisas, nos marcamos fechas a corto plazo para todo, trabajamos bajo presión casi constantemente… Y esto en muchas ocasiones se traslada al mundo de la formación y, lo que es peor, también al de la educación.

La búsqueda de resultados inmediatos en el aprendizaje es un obstáculo a la consecución de los mismos. Todo lleva su tiempo y podemos ayudar, reforzar, agilizar los procesos, utilizar recursos… pero el proceso debe fluir en cada uno de nosotros conforme a nuestras peculiaridades y a muchos otros factores.

Esta reflexión que nos traen hoy nuestra gotas refleja esta idea, en este caso en referencia a la tarea que desarrollamos, que también es muy importante. La búsqueda de la excelencia requiere que hagamos las cosas bien, no que las hagamos con prisas. Normalmente la prisa, la impaciencia, están relacionadas con resultados poco  deseables.

Esto no quiere decir que nos relajemos, todo lo contrario. Es importante trabajar con constancia, tenacidad y una gran dedicación; la excelencia también requiere estas cosas. Abordar la actividad con intensidad, pero dándonos el tiempo necesario para que los detalles importantes no queden descuidados. Con esta idea en mente abordamos la semana que comienza 🙂