He conocido muchos formadores y profesores que sentían que esto era algo que les pasaba sólo a ellos, lo que les hacía sentir aún peor. Pero lo cierto es que es una dolencia común. Uno de los mayores secretos para vencerlo o minimizarlo es… ¡Preparación, preparación, preparación! 
Preparar adecuadamente la sesión nos da mucha ventaja para «sobrevivir » a estas situaciones de «pánico escénico». Por otra parte, es bueno sentir una cierta inquietud antes de comenzar, ya que eso nos hace estar alerta, lo cual nos ayuda mucho para no relajarnos en los primeros momentos y tener todos los sentidos puestos en lo que estamos haciendo.