Me gustaría completar la última aportación de Pepe comentando que, en definitiva, todo lo que produce movimiento en la sala -que no desorden o caos, claro- en determinados momentos previamente establecidos por el formador, resulta muy útil para generar, tanto participación activa, como implicación de todos.

Invítales a salir de su sitio para actuar como portavoces: En muchas actividades el portavoz del grupo cuenta las conclusiones a todos los demás. En lugar de dejar que lo haga desde su sitio, le invitamos a que se mueva al frente de la sala, donde además se le verá mejor, se focalizará más la atención, e incluso podrá utilizar el rotafolios o algún otro recurso similar.

Alterna a los participantes en el rotafolios: Cuando hay puestas en común siempre es muy útil ir tomando notas en el rotafolios o en la pizarra. Para ello, en lugar de apuntar tú mismo, puedes irlo pidiendo a un participante en cada actividad, o incluso tener un segundo rotafolios, o improvisarlo en la pared con papeles del primero fijados con algún adhesivo (siempre que se pueda escribir sobre la pared y no traspase la tinta del rotulador), para que vayan anotando dos participantes alternativamente. Eso ayuda a ir más deprisa.

En cualquier caso, ingeniar fórmulas que permitan movilizar a los participantes resulta muy útil, especialmente cuando tenemos unas condiciones poco favorecedoras en la sala. Además, el movimiento es especialmente importante en horas algo delicadas, como el comienzo a primera hora, después de comer, en momentos en que queremos romper la monotonía o cambiar el ritmo… Pero siempre recordando que se trata de animar y estimular un pequeño movimiento en la sala, pero nunca generar caos o desconcierto en los participantes.