El resumen es una técnica importante para que el grupo se centre. De vez en
cuando, normalmente después de que se hayan comentado muchas cosas, se
haya generado mucha información o se hayan realizado muchas actividades,
deberías resumir lo que se ha dicho o hecho antes de avanzar, destacando de manera organizada todo lo que es importante.

Lo difícil de resumir
es “resumir”, y disculpa la obviedad. Es decir, ser breve y directo. Cuando no tenemos mucha experiencia  resumimos dando demasiados detalles. Con la práctica, la destreza de ser claro y conciso se
puede desarrollar.

Cuando un formador o un profesor tiene la habilidad para resumir, para encontrar los puntos clave, para convertir en sencillo aquello que es complicado, él mismo se convierte en un recurso mágico para sus estudiantes, alumnos o participantes. No es una habilidad fácil de desarrollar y la experiencia también ayuda mucho.

Me gusta comparar esta habilidad con el hecho de ser capaz de reorganizar los elementos de aprendizaje de manera que los alumnos recuerden siempre la partitura, la música, aquello que convierte a todo un contenido en diferente. Encontrar los matices fundamentales, aquello que es importante recordar por encima de todo lo demás y organizarlo para que los demás lo comprendan a la primera y lo recuerden, es algo que no tiene precio en la tarea formativa.

Otro método para resumir consiste en pedir a alguien del grupo que
sintetice lo que se ha dicho hasta entonces. La mejor forma es preguntar: ¿A alguien le gustaría resumir lo que se ha dicho hasta ahora? Eso te puede dejar tiempo para ir reelaborando la síntesis sobre la marcha y también ayudar a los participantes a desarrollar esta habilidad y captar los puntos esenciales de aprendizaje.

En este caso, no es una buena idea dirigirse a una persona en concreto, ya que dicha
persona podría estar desprevenida o podrías perder tiempo si no está
preparada para resumir. Tras pedirle a alguien que resuma, deja a los participantes tiempo para pensar. Si no hay voluntarios, sigue adelante,
diciendo: Bueno, vamos a ver si puedo resumir yo esta vez.

Otra alternativa -la que más me gusta- es pedir que todos dediquen unos minutos a realizar una síntesis de lo visto sobre el papel y pasados cinco minutos, pedir que comience alguno en concreto, indicándole que aporte tan sólo una idea, luego pasar al siguientes y así sucesivamente. Es decir, una rueda de intervenciones, generando sólo las ideas clave y al final hacer . Puedes ver más sobre este recurso en la entrada Cómo hacer una rueda de intervenciones. Espero que esta reflexión te anime a trabajar sobre esta importante y didáctica habilidad.

Imagen: M.Paz Pérez-Campanero, Art Journal enero2013