El “aprendizaje chatarra”, la aportación de valor y el “Y ahora qué…”

Decía un buen amigo mío y sabio en cuestiones formativas que la única justificación para el ámbito formativo es que el participante salga de ella capaz de hacer algo que no podía hacer antes.

Y me llamaba la atención siempre el énfasis que ponía en “hacer” y no en “saber”, porque el conocimiento que no conduce a hacer algo nuevo o a hacer algo mejor no es en absoluto conocimiento.

Sea cual sea la manera en que los profesionales desarrollan nuevas habilidades, bien sea en una sesión presencial, virtual o “blended learning”, ese aprendizaje sólo aportará valor si se aplica adecuadamente llegado el “momento de la verdad”.

Éste se produce cuando el profesional tiene la oportunidad de poner en práctica lo aprendido en su día a día del trabajo.

el-aprendizaje-chatarraLos profesionales tras un proceso formativo tienen dos caminos, o bien aplicar lo aprendido en su trabajo, entonces diríamos que el aprendizaje crea valor, o regresar a su puesto de trabajo y seguir haciendo “lo de siempre”, entonces el aprendizaje no tendrá ningún valor y habrá resultado un “aprendizaje chatarra”.

Se dice chatarra al material que se desecha y que puede dañar la imagen de la marca o de la empresa.

Las estrategias de aprendizaje no pueden finalizar en la sala de formación o en el curso e-learning.

Nnecesitamos pensar en estrategias “Y ahora qué…”, el cómo vamos a aplicar lo aprendido y en cómo el jefe directo del participante está implicado también en esos procesos. 

El aprendizaje que no se transfiere al puesto de trabajo acaba resultando un auténtico aprendizaje chatarra. Realmente, ¿nos lo podemos permitir?

¿Cómo has evitado el “aprendizaje chatarra”? ¿Qué te ha funcionado?