En situaciones críticas es cuando podemos mostrar cuánto damos de nosotros mismos, nuestra fuerza, resistencia, coraje, iniciativa, tenacidad…
Me gusta mucho el té y esta reflexión que os muestro hoy me parece especialmente reveladora. Una bolsita pequeña que guarda dentro de la esencia de algo por descubrir: un sabor fuerte, suave, afrutado, amargo, aromático…
Cuando nos sumergimos en mares revueltos, complejos, de crisis… somos como esa bolsita de té. Nuestra verdadera esencia a menudo se pone de manifiesto en las situaciones más adversas. Quizá esa esencia pueda ser una sorpresa para los demás, pero lo peor es que también lo sea para nosotros.
Tomarnos tiempo para saber cómo somos realmente y hasta dónde somos capaces de llegar es una tarea que debería ocupar toda nuestra vida y así sacar el máximo jugo a cada experiencia, a cada situación, a cada meta que nos proponemos.
Y si pensamos en la influencia que ejercemos sobre los más jóvenes, ¿no sería especialmente importante ayudarles a iniciar el camino para descubrir su propia esencia?