Crear un curso virtual parece algo sencillo si uno lee la publicidad de algunos paquetes de diseño de los que hay en el mercado. Es como si tener el programa adecuado ya asegurase que vamos a crear “el curso del siglo”.

Esto me trae recuerdos de otras etapas de mi vida profesional en las que desarrollaba muchos materiales didácticos para formación, dándoles un tratamiento diferente y creativo, intentando poner aspectos de diseño gráfico al servicio de la amplia experiencia metodológica de nuestro equipo. Era muy frecuente escuchar la típica pregunta: “¿Qué programa hace esto?” Como si la herramienta fuera suficiente para lograr un magnífico “secreto”.

Pues bien, en este caso ocurre algo similar. En la base de un buen diseño metodológico virtual no está sólo el poder organizar el contenido conforme a un esquema preestablecido y luego añadirle a placer algunos dibujos o imágenes que le den un toque más “ameno”. Necesitamos mucho más que eso. En mi opinión, son cosas como:

  • Detenerse a reflexionar detenidamente sobre el para qué de esa formación y quién o quiénes serán sus destinatarios: edad, experiencia, intereses y otras características relevantes que puedan afectar al enfoque y al diseño.
  • Concretar los aspectos clave que debe incluir el contenido y estudiar qué estructura será las más adecuada en cuanto a bloques y temas a trabajar.
  • Pensar en los elementos y en la estructura de navegación. Esto es muy importante, porque puede entorpecer el aprendizaje y destrozar un contenido bien pensado y diseñado si no se diseña con mucho cuidado.
  • Crear ejercicios adecuados a cada parte del contenido y elegir bien su ubicación dentro de la estructura.
  • Considerar los elementos de evaluación y como va a ser tratada ésta en cuanto a su aplicación y en cuanto a los resultados.
  • Encontrar el equilibrio entre los mensajes y su tratamiento gráfico y visual, para asegurar que no se produce cansancio en el alumno.
  • A ser posible, estudiar de qué manera puede establecer un sistema de comunicación virtual con otros participantes, dentro de un entorno colaborativo ligado al propio curso y también con un tutor o similar que pueda realizar la tarea de seguimiento y orientación del aprendizaje.
  • Considerar el aspecto global del diseño para conseguir que todo sea coherente y para comprobar que todo juega “a favor” de los objetivos de aprendizaje.

Pero en la base de todo ello hay algo para mí vital: poseer experiencia amplia en el aula y también en entornos virtuales; cuando tenemos ambas cosas generaremos el contenido y la metodología adecuados. Y luego podemos aplicar multitud de técnicas de diseño gráfico y virtual y utilizar herramientas sencillas o complicadas. Esto ultimo estará siempre al servicio de lo primero y no al revés.