Cómo conseguir una buena disposición hacia el aprendizaje.

Imagina la siguiente escena:

En una mano sostengo una jarra llena de agua.

En la otra llevo un vaso puesto boca abajo.

¿Qué pasa cuando intento verter el agua en el vaso?

Obviamente, el agua se derrama por el vaso y por mi mano, porque el interior del vaso está cerrado a lo que le están vertiendo.

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Este ejemplo físico del esfuerzo malgastado es análogo al del formador intentando verter contenido en la mente de un participante que esté cerrada, en la que no entra casi nada.

 

¿Qué podemos hacer en este caso? ¿Cómo podemos abrir la mente?

La respuesta es sencilla y directa:

Los adultos llegan a la situación de aprendizaje con sus propias prioridades y actitudes y sólo están dispuestos a aprender cuando deciden abrir su mente y su espíritu.

¿Cómo podemos conseguir que lo hagan, sobre todo cuando ellos no están dispuestos a hacerlo?

Sólo existe un camino verdaderamente efectivo: Demuéstrales de manera creíble qué es lo que les ofreces.

 

conseguir-buena-disposicion-hacia-el-aprendizajeEl principio de la “buena disposición” es sencillo:
  • Centra siempre tu formación en las necesidades del que aprende.
  • Haz que la sesión de aprendizaje responda a la pregunta del participante: “¿Y de qué me sirve esto a mí?”

No se pueden proporcionar a una persona habilidades, conocimientos o nuevos valores y actitudes si su mente está bloqueada.

Cuando estructuramos la formación (presencial, online, a distancia) de manera que se refuercen los beneficios importantes constantemente, tanto explícita como implícitamente, los participantes abren su mente a lo que se está compartiendo con ellos.


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