Y tú… ¿compartes o… “COMPARTES”?

Llevo muchos años trabajando con comunidades virtuales profesionales y he tenido el privilegio de experimentar la sensación de enorme satisfacción que produce a las personas descubrir todo lo que se produce en su interior al compartir de verdad experiencia y conocimiento con otras personas.

Estar dentro de una red social o de un grupo virtual de cualquier tipo no es en absoluto sinónimo de “compartir”. Creo que esta palabra viene siendo distorsionada por completo desde que aparece como un botón al que pulsar con demasiada facilidad en las redes sociales al uso.

Dar a “compartir” en un enlace que a su vez ya enlazaron otras “tantasmil” personas no creo que sea realmente compartir, sino más bien “pásalo”, que es muy diferente. Y en muchos casos con la intención no declarada de que los demás “pasen” también lo nuestro…

 Compartiendo en En Forma para Formar

Para mí, compartir supone sacar algo de dentro de ti mismo y ofrecerlo a otra persona con el afán de que le resulte útil para su propia vida, trabajo, actividad, etc. Además, esa acción produce una gran satisfacción en el que comparte, incluso aunque no reciba nada a cambio.

Pero lo mejor de todo, es que cuando compartimos de verdad aquello que es nuestro propio saber hacer, nuestra propia experiencia real, ocurre algo mágico: otros comparten con nosotros lo que ellos también han descubierto a través de su propia evolución y su propia experiencia. Y eso nos permite contrastar, preguntar, sugerir, resolver dudas, mejorar, evolucionar…

Y esta manera real de COMPARTIR nos lleva a enriquecernos de verdad, porque incorporamos aprendizajes valiosos para nuestra vida y nuestra propia actividad. Cuando simplemente me limito a pulsar “compartir” en una red social, lo que comparto pasa por delante de mis ojos como una película que al cabo de cinco minutos he olvidado -salvando raras excepciones-.

Sin embargo, cuando comparto algo mío y recibo algo propio de otra persona, y hablamos sobre ello y cambiamos impresiones y nos comunicamos de verdad en torno a algo que nos interesa a los dos, nuestro conocimiento y nuestra experiencia crecen en progresión geométrica porque lo incorporamos como aprendizaje útil para nosotros y el proceso de comunicación también nos ha enriquecido emocionalmente.

Y éste es el gran objetivo de En Forma para Formar. Los recursos son sólo eso, herramientas útiles. Pero no sirven de nada si no se comparte lo que hay detrás de su creación y de su aplicación. Y ese “compartir” ha de ser de doble dirección y en el caso de una red virtual, de múltiple dirección, porque si no sólo sigue siendo un repositorio de recursos o, lo que es aún peor, un “pásalo” sin mayor interés que el del momento. Y cuando ocurre de verdad se convierte en COMPARTIR, con mayúsculas, con un significado muy especial.

Y para ir mejorando en la consecución de ese compartir con mayúsculas, estamos a punto de lanzar nuestra sección “Compartiendo“, que esperamos sea muy interesante para los miembros de nuestra red y que estrenaremos en esta semana. ¡Manteneos atent@s!