Utilizar bien un juego requiere que te impliques con los resultados y con los procedimientos del mismo. Te sugiero algunas ideas para sacar más partido a una actividad de este tipo en cualquiera de tus acciones de formación:

  • Busca el momento más adecuado de la sesión-
  • Familiarízate previamente con el juego (objetivos, procedimientos, material) para poder presentarlo, dirigirlo y procesarlo adecuadamente.
  • Dedica suficiente tiempo al juego y sobre todo a procesarlo. Con una buena planificación puedes evitar reacciones como ésta: “Fíjate, hemos estado trabajando dos horas y media en el juego y ahora nos dice el formador que tenemos 11 minutos para resumir lo que hemos aprendido”.
  • Prepara bien todos los preliminares del juego, tales como el material, las hojas de instrucciones, tus anotaciones, la disposición de las sillas, el rotafolios, los bolígrafos… Sin olvidar comprobar si incluye otros materiales especiales u objetos que puedan perderse como dados, fichas, rotuladores, tarjetas, etc.
  • Piensa cómo vas a presentar el juego, qué vas a decir, decide si la introducción será breve o no…
  • Decide si dejarás suficiente tiempo a los participantes para que se sumerjan tranquilamente en el juego antes de empezar o si les va a meter prisa para que lo hagan.
  • Comprueba que han entendido las instrucciones.
  • Decide cómo se van a formar los grupos.
  • Comunica a los participantes los límites de tiempo. Avisarles
  • Explica a los observadores, si los hay, lo que tienen que hacer.
  • Intenta que el ambiente sea informal y satisfactorio recordando que es un juego.
  • Cuida mucho el periodo de procesamiento o de análisis y cómo se tiene que hacer. Recuerda que se debe proceder al análisis en dos niveles: análisis del juego y su aplicación a la vida real.
  • Recuerda en todo momento que, aunque todos hayan tenido la misma experiencia, es posible que lo perciban de forma distinta.