Como primer aspecto básico para impulsar la participación, podemos pensar en el espacio donde se desarrolla la sesión. Los participantes se pueden aburrir mucho si están siempre colocados en el mismo sitio, con los mismos “vecinos” y también continuamente sentados.
Hace unos días ya vimos la forma ideal de ubicarles; ahora vamos a ver que también es un elemento importante para facilitar o dificultar el nivel de participación a lo largo de la sesión.

Si puedes, intenta que la disposición de la sala permita habilitar algún espacio para moverse. Si las mesas y las sillas se pueden mover de un lado a otro, es mucho mejor, pero si no es posible, al menos sí que se podrán mover las sillas; hacer algún grupo con tres o cuatro sillas fuera de las mesas, llevar alguna silla a la parte interior de la U de las mesas para los trabajos en equipo, etc.

A veces no se puede porque la sala es realmente pequeña, pero la mayoría de las veces es cuestión de “salir fuera de la caja” y pensar en la sala con otra “concepción espacial” que la que vemos normalmente.

No “animes” a los participantes a permanecer “parapetados” detrás de su mesa. Cuando hay una mesa entre ellos y tú, es mucho más probable -y de hecho así suele ocurrir- que se sienten pasivamente y se recuesten sobre la mesa -e incluso, a veces, se queden “transpuestos”-. A veces podemos modificar la sala para poner las sillas delante de las propias mesas, o incluso arrinconar éstas en las paredes de la sala. Si no tienen donde apoyarse, es más probable que se mantengan atentos e implicados.

Asegúrate de que los participantes se ven las caras. Cuando se pueden ver con facilidad unos a otros -lo cual ocurre en la disposición en “U” o en círculo-, se conocen mejor y mucho más rápidamente, lo que contribuirá mucho a que se impliquen de manera más activa desde el principio.

Cambia la composición de los grupos al menos en algunas actividades. Para lograr una mayor interacción entre los participantes e impedir que los más pasivos terminen contagiando a todo un grupo con el que están todo el tiempo, da muy buen resultado modificar los grupos de vez en cuando a lo largo de la sesión, sobre todo cuando se hacen muy diversas actividades utilizando los pequeños grupos. Aunque luego cada uno vuelva a su lugar original, también resulta útil romper esta inercia de «cercanía geográfica» de vez en cuando.

Espero que todas estas sugerencias te ayuden a sacar más partido al espacio en el que tengas que impartir tu sesión de clase o un determinado curso. Si tienes más ideas o experiencias no dudes en contárnoslas…