Aquí van apareciendo los posts que vamos publicando dentro de la tercera serie de Trucos de Aula. Son ideas prácticas para facilitarte la tarea en tus sesiones formativas. Pulsa sobre los enlaces para ver cada artículo completo.

Ideas para sacar partido a las historias de aprendizaje

Ideas para sacar partido a las historias de aprendizajeHay varias formas en las que podemos potenciar la utilidad de una historia para obtener mejores resultados de aprendizaje en nuestras sesiones de formación.

Hoy os propongo algunas de estas formas de utilizarlas:

Responder preguntas con una historia:
  • Las preguntas siempre son buenas. Indican que la gente está pensando.
  • Invitamos a los participantes a dibujar paralelismos entre las historias que contamos y las preguntas que están formulando.
  • Proporcionamos análisis y diferentes perspectivas cuando los participantes se bloquean.
Obtener las historias del grupo:
  • Intentamos relacionar, vincular los diferentes comentarios de los participantes.
  • Les pedimos que concreten más y que den ejemplos. Ellos acabarán compartiendo sus experiencias personales en forma de historias.
  • Sintetizamos sus comentarios con sus experiencias para obtener nuevos puntos de vista y reforzar los anteriores.
Utilizar una metáfora o analogía:
  • Ayudamos a los participantes a visualizar la idea o concepto que estamos intentando explicar, aplicando metáforas o analogías de otros campos o sectores.
  • Después les pedimos que piensen alguna otra. Esto afianza el concepto y les proporciona confianza.
  • También nos permite comprobar que han comprendido el concepto.
Contar una historia para cambiar la energía del grupo:
  • Hay altibajos en la energía de los grupos, una historia puede estimular y revitalizar al grupo.
  • Asimismo, las historias pueden ayudar al grupo a relajarse y centrarse.
Contar una historia con el tono de voz y el lenguaje corporal:
  • Las personas son más conscientes de lo que se les está diciendo a través del lenguaje del cuerpo.
  • Con nuestra actitud corporal provocamos modificaciones en las percepciones y emociones de los participantes.
Validar y transformar las emociones con una historia:
  • La historia puede servir para canalizar sentimientos o emociones no explícitos –latentes- en el grupo y que pueden impedir avanzar.
  • Una vez que un sentimiento negativo es reconocido, podemos examinarlo con tranquilidad a través de la historia y transformarlo en positivo.
Contar una historia para cambiar la perspectiva del grupo:
  • Podemos utilizar las historias para estimular el pensamiento. El grupo puede bloquearse cuando no es capaz de imaginar otras posibilidades.
  • Las historias pueden ser fuentes ricas en ironía y paradojas y pueden hacer que el grupo mueva su pensamiento en otra dirección.

En la sección de Historias de Aprendizaje puedes encontrar muchas historias útiles con propuestas metodológicas para sacarles partido en el aula: pulsa aquí si quieres visitar esta sección.


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Un rompehielos: «Mi cajón de herramientas»

El objetivo es que los participantes se conozcan un poco mejor e incluso que puedan establecer una relación de colaboración durante el tiempo del taller, del curso o de la asignatura.

Es especialmente interesante en los casos en que el taller tiene una duración larga en el tiempo -semanas, meses- porque ayuda a los participantes a establecer lazos en torno a otro tipo de actividades diferentes al curso, creando un buen clima y ayudando a configurar grupos naturales durante el mismo.

Este ejercicio también puede resultar muy útil si -en lugar de como rompehielos- lo relacionamos con aspectos vinculados a la temática del curso y que tengan que ver con habilidades, actividades, etc.

Puede ayudar a averiguar en muy poco tiempo el repertorio de destrezas que presenta el grupo en su conjunto en relación con lo que vamos a tratar durante la sesión o el curso.

 

Cómo se lleva a cabo:

Lo primero que hacemos es explicar de manera clara las instrucciones, indicándoles lo siguiente:

Para comenzar esta sesión vamos a hacer una entretenida actividad que nos va a ayudar a calentar motores.

Primero les pedimos que piensen en cuáles son aquellas actividades o cosas que saben hacer y con las que disfrutan especialmente y que se les da bien hacerlas.

Durante tres o cuatro minutos, que cada uno las anote en su cuaderno o en una hoja.

Explícales que es como si rellenasen su propio “cajón de herramientas” con sus habilidades y actividades preferidas.

Transcurrido el tiempo para anotar, realiza una rueda de intervenciones para que todos puedan presentar sus anotaciones. Mientras, indica que cada uno anote quién ha dicho algo que le ha gustado especialmente, por una de las dos razones siguientes:

  • También le gusta esa actividad y la practica.
  • Le gustaría aprender algo más sobre esa actividad.

Una vez ha terminado la rueda de intervenciones, vamos a facilitar que compartan más cosas sobre sus “cajones de herramientas”:

  • Diles que cada uno busque a la persona de la que ha apuntado alguna actividad que comparte, a la que también se dedica, y que hablen un par de minutos sobre ella.
  • Luego, a tu señal, diles que busquen otra persona de la que han apuntado una actividad que les gustaría aprender. Dales otro par de minutos para ello.
  • A tu señal, todos vuelven a su sitio.

 

La conclusión de la actividad

Estará en función del objetivo que le hayamos dado:

  • Si la hemos utilizado simplemente como rompehielos, podemos sugerirles a todos que en algunos ratos vayan comentando con los demás aquellas actividades que han comentado.
  • Puede ser una buena forma de compartir en el futuro momentos ligados a esas actividades.
  • Si la hemos utilizado para profundizar en las habilidades y preferencias en torno a un tema o temas concretos, las conclusiones de aprendizaje tendrán que estructurarse en torno a dichos temas.

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Reglas básicas para sacar mayor partido a la rueda de intervenciones.

1. Una vez planteado el tema o aspecto central a trabajar, pide a los participantes que, de manera individual, apunten sus reflexiones y/o conclusiones en su hoja de trabajo o en un papel cualquiera.

2. Puesta en común, siguiendo una serie de reglas básicas:

  • Las intervenciones se realizan por turno, comenzando por un participante situado en uno de los extremos del grupo. Cada participante, una idea.
  • Se respeta el turno de palabra, no pudiendo intervenir hasta que la persona termine de presentar su idea.
  • Toda reflexión es explicada y argumentada.
  • Todas las ideas son aceptadas. Si la reflexión no es correcta, es bueno que la reformules, no permitiendo críticas directas de otros participantes.
  • Las reflexiones se comentan una a una, para permitir que todo el mundo tenga oportunidad de aportar y contribuir.
  • Se hacen tantas rondas como sea necesario hasta agotar todas las ideas.
  • Si una idea ha sido ya comentada no se repite, utilizando el turno para presentar otra nueva. Si la reflexión incluye un aspecto o matiz diferente, entonces es posible retomar una idea para ampliarla, matizarla o acotarla.

3. Es importante que la rueda termine con tu participación. De este modo, el grupo verá tu implicación con el aprendizaje, además de darte una oportunidad para matizar algunas reflexiones y reforzar otras, según se ajusten al objetivo de aprendizaje propuesto.

Además es muy aconsejable intentar establecer contacto individual con cada uno de los participantes (mirar a los ojos, escuchar, preguntar y dialogar brevemente con cada uno durante su exposición).

Esto te permite acelerar el proceso de integración y cohesión del grupo, al tiempo que vas ganando confianza y credibilidad frente al grupo en general y con cada uno de los participantes en particular.


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Trucos para sacar partido a las actividades didácticas con tarjetasTrucos para sacar partido a las actividades didácticas con tarjetas.

Los juegos de tarjetas son recursos utilizados para relacionar diversas ideas y agruparlas bajo una característica común a todas.

Se utilizan tarjetas de diversos colores o preimpresas con elementos de trabajo o información, que estimulen el interés de los participantes.

Las tarjetas son muy manejables, por lo que se convierten en una herramienta muy práctica en la explicación de conceptos.

 

Ejemplo de pasos a dar para crear una actividad con tarjetas

Para crear y utilizar un juego de tarjetas, lo más sencillo es crear una estructura a la que puedas añadir el contenido que desees.

Por ejemplo, pongamos que quieres crear un juego de liderazgo. Te propongo los siguientes pasos:

  • Prepara con antelación cuatro o cinco tarjetas por participante -si por ejemplo son 10, el total serán de 40 a 50 tarjetas. Cada tarjeta tiene que contener afirmaciones sobre el tema que quieres tratar.
  • Incluye afirmaciones de tres tipos:
    • Unas que los participantes acepten casi con seguridad.
    • Otras que seguramente rechacen
    • Otras respecto a las cuales los participantes puedan mostrarse indecisos.
  • Prepara un montón similar de tarjetas (el mismo número) para dejar en la mesa. Mezcla las tarjetas positivas, las negativas y las ambiguas.
  • Reparte a cada participante sus tarjetas.
  • Pídeles que las lean y las agrupen en dos montones: las tarjetas con las que están de acuerdo y las tarjetas con las que no están de acuerdo.
  • Pídeles que busquen un compañero y que intenten cambiar sus peores tarjetas por las mejores del otro. Diles que tienen que dar una explicación para dar o tomar una tarjeta en concreto.
  • Los participantes son libres de quedarse con una tarjeta “nueva” de las de la mesa después de dos o más intercambios, pero sólo pueden coger la de arriba y dejar las demás debajo del montón.
  • Déjales 30 minutos para los intercambios o espera hasta que empiecen a dejar de hablar.
  • Pídeles que se unan en grupos de tres o de cuatro y que se pongan de acuerdo en cuáles son las cinco “mejores” tarjetas. Las restantes se dejan en la mesa.
  • Pide los comentarios de varios grupos sobre las tarjetas con las que se han quedado. Pide los comentarios de los otros grupos sobre las tarjetas que han dejado.

 

Una variante:

los-juegos-de-tarjetasEn la preparación de las tarjetas se puede hacer una variación pidiendo a los participantes que hagan ellos las tarjetas en lugar de hacerlas tú previamente. Para ello utilizas tarjetas en blanco.

Esto requiere más tiempo, pero hace que se impliquen más en cuanto a participación y que manejen mucho más los conceptos que quieres que trabajen y aprendan. Tú, como formador/a o profesor/a, también tendrás que revisar las tarjetas un poco, para que sean más claras.


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Cómo redirigir al grupo preguntas y comentariosCómo redirigir al grupo preguntas y comentarios que formulan los participantes:

Cuando estamos impartiendo una sesión de clase o una acción formativa, una de las cosas que más tememos son las preguntas comprometidas, excesivamente complicadas o incluso aquellas que un participante algo molesto nos lanza para ver si puede «cazarnos».

En otras ocasiones, simplemente, queremos que el grupo participe más activamente en la resolución de las dudas, en lugar de dar nosotros la respuesta con rapidez, lo que hace que reflexionen más vy que su mente esté más activa durante la sesión.

En cualquier caso es muy importante trabajar y desarrollar la técnica de redirigir preguntas y comentarios poco a poco con la práctica.

Una de las opciones para redirigir es invitar a los miembros del grupo a responder a preguntas o comentarios que te han dirigido en un momento dado:

  • Esta técnica fomenta el diálogo entre los participantes y hace que no seas el centro de atención.
  • Por ejemplo, cuando uno de los participantes conteste a una pregunta, di: ¿Qué pensáis el resto? o Seguro que alguien tiene otra respuesta diferente.
  • La finalidad de redirigir es animar a los miembros del grupo a buscar sus propias soluciones y a generar sus propias ideas en la medida de lo posible. De este modo, se valora la capacidad y las opiniones del grupo y se fomenta la implicación.
  • Al redirigir las preguntas, recae más responsabilidad en el grupo, no sólo en el formador, y los participantes se unen en un equipo.
  • Una vez que el grupo se acostumbre a que no des tu opinión sobre el tema que estáis tratando, la mayoría de sus miembros evitarán pedirte opinión.

 

Si te piden tu opinión sobre un tema, responde redirigiendo la pregunta:
  • Teniendo en cuenta que esta decisión es imprescindible para el grupo, lo que yo crea es menos valioso que lo que piensen los miembros del grupo … Me gustaría dirigir esta pregunta a todo el grupo.
  • Mi papel en calidad de formador es ayudaros en el proceso; el contenido es algo en lo que vais a tener que trabajar todos juntos … ¿Qué pensáis los demás sobre esta pregunta?
  • ¡Buena pregunta! Vamos a lanzársela a todo el grupo … ¿Qué pensáis los demás?
Relanzando las preguntas, la participación del grupo es equilibrada y los miembros del grupo respetan y se basan en las ideas de los demás.
Con el tiempo los miembros del grupo se acostumbran a este enfoque y responden a los demás frecuentemente; finalmente dirigen sus comentarios directamente al resto.

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Completar la frase: impulsa la participación Una idea para impulsar la participación basándote en la técnica de la pregunta
“Completar la frase…” es un recurso muy útil para detectar dudas y pensamientos relacionados con lo que se está trabajando en un momento dado en la sesión.
Lo que hacemos es pedir que construyan la segunda parte de una frase incompleta.
 
Los objetivos de este recurso son, entre otros:
  • Formular las preguntas adecuadas.
  • Superar el bloqueo de los participantes.
  • Compartir información y experiencia que traen los participantes.
  • Favorecer la participación.
  • Estimular la producción de ideas nuevas e imaginativas.
  • Promover el intercambio de ideas.

 

Proceso a seguir:
  • Pensar muy bien la frase que se quiere formular.
  • Escribirla en un panel, poniendo puntos suspensivos al final. Por ejemplo, “Estoy de acuerdo con este producto, pero…”
  • Los participantes escriben sus respuestas –tantas como se les ocurran- en tarjetas.
  • Recoge las tarjetas y las vas colocando en el panel, debajo de la frase incompleta. Al colocarlas las vas leyendo en voz alta.
  • Si hay alguna duda en relación con una de las frases, su autor puede clarificarla. Luego la actividad puede conectarse con algún otro recurso de tratamiento de la información.

 

Trucos para sacar más partido a esta idea:
  • Formular siempre frases que conecten con la experiencia previa del grupo.
  • Mantener los objetivos de aprendizaje a la vista. De no ser así, no podremos conectar las conclusiones al contenido del curso y eso será negativo para todos.
  • Formular frases cortas, pertinentes y fáciles de comprender por todos y que permitan ser completadas de diferentes maneras.
  • No formular frases “directivas”, es decir, que en su enunciado lleven implícita una sugerencia de respuesta.
  • Formular frases provocadoras, para suscitar la discusión en el seno del grupo.
  • Escribir siempre en las tarjetas con palabras clave, letras grandes y no más de dos líneas.
Recuerda:

A veces los recursos más sencillos son los que nos ofrecen más posibilidades de dinamizar un grupo que se resiste a participar.


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