Aquí van apareciendo los posts que vamos publicando dentro de la tercera serie de Trucos de Aula. Son ideas prácticas para facilitarte la tarea en tus sesiones formativas. Pulsa sobre los enlaces para ver cada artículo completo.

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Metodología: cómo formular preguntas abiertas útiles.

Como sabes, venimos recorriendo elementos metodológicos de un curso partiendo desde los momentos de la preparación y el comienzo del curso.

Metodología: cómo formular preguntas abiertas útilesPues bien, en los primeros momentos de una sesión formativa, una vez hechas las presentaciones y una actividad para romper el hielo, el círculo de mayor seguridad es uno mismo, por lo que te puede resultar útil continuar con una primera actividad de trabajo individual.

Por ejemplo, una pregunta abierta para que cada uno anote sus reflexiones en una hoja para luego compartirla con todo el grupo.

Es importante que esta primera cuestión no resulte complicada y gire en torno a aspectos que, o bien conocen los participantes, o bien te ayuden a establecer las expectativas del grupo con respecto a la sesión de formación.

Pero ¿cómo formular preguntas abiertas útiles?

Pues aquí te ofrezco algunas de mis sugerencias:

  • Piensa muy bien la pregunta que quieres formular. Debe estar ligada a los conocimientos y/o la experiencia de los participantes, pidiéndoles opiniones, experiencias, ideas…
  • Comienza con una de las siguientes expresiones: ¿quién? ¿cómo? ¿dónde? ¿cuándo? ¿por qué?, etc.
  • Formula siempre preguntas que permitan una gran variedad de respuestas.
  • Ten siempre en mente el objetivo que persigues con esa pregunta.
  • Formula sólo una pregunta cada vez. Si lanzas varias preguntas juntas, puedes confundir a los participantes.
  • Formula la pregunta y haz una pausa. Es importante que des tiempo para responder. Aunque el silencio resulte incómodo, espera… (se puede contar de 10 a 20 en silencio).
  • Escucha con mucha atención las respuestas y asegúrate de dar feedback positivo constantemente.
  • Puedes introducir algún “comentario” que provoque discusión si ves que al grupo le cuesta animarse a participar.
  • Para facilitar la puesta en común de las respuestas, puedes utilizar diversos recursos: listado de ideas, escritura individual, rueda de intervenciones…
  • Huye de preguntas que sólo provocan una respuesta excesivamente lacónica o única -preguntas cerradas-, del tipo: sí, no, a veces, blanco, gris, etc.

 



  • Cuando cada participante ha reflexionado sobre esta pregunta de partida, agrúpalos en parejas para que contrasten y complementen sus reflexiones individuales.
  • Luego, agrupa las parejas 2 a 2, formando pequeños grupos de 4 personas y pídeles que compartan la información y seleccionen las ideas que consideran más significativas.
  • Finalmente, organiza una rueda de intervenciones, en donde cada grupo presente sus reflexiones al gran grupo. Es importante que la presentación de cada grupo la realicen todos sus miembros, con objeto de que se vayan acostumbrando a hablar en público y participar activamente.

Con todo este proceso, los participantes poco a poco van sintiéndose más cómodos y tranquilos y la incertidumbre propia de estar entre un grupo no conocido va desapareciendo también poco a poco.

Es también importante que refuerces cada intervención, valorando la aportación de cada uno al trabajo del grupo.

Una de las cosas más impotantes desde mi experiencia, es dejar que los participantes piensen en silencio y tomen nota de sus ideas antes de pasar a compartirlas.



Si haces una rueda de aportaciones individuales en lugar de por grupos, es muy importante que tengas en mente preguntas complementarias o comentarios relacionados para animar a que alguno comience a hablar.

Si incluso así cuesta la participación, lo mejor es no lanzar la pregunta al aire, sino dirigirla a un participante en concreto y luego a otro y sucesivamente hasta que la participación se vaya animando. Prueba y nos cuentas…


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Ideas para anticipar objeciones en el comienzo de la sesiónIdeas para anticipar objeciones en el comienzo de la sesión.

Cuando estás preparando un nuevo curso, sobre todo un curso breve de uno o dos días con un grupo al que no conoces, puedes pensar que llevas todo perfectamente calculado (cuándo empezar, qué ritmo seguir, qué pausas realizar).

Además seguro que revisas una y otra vez todo el material necesario. Incluso puedes haber elaborado un pequeño guión con los aspectos principales a tener en cuenta a la hora de guiar la sesión de formación.

Pero es frecuente olvidar que cada persona que llega al curso lleva su propia mochila de problemas, preocupaciones, dudas, intereses, etc.

Si no nos planteamos previamente posibles objeciones que puedan surgir, sobre todo al principio del curso, añadimos inseguridad a los primeros momentos.

Una estrategia interesante es llevar preparadas algunas preguntas previas que movilicen la mente y la reflexión de los participantes hacia el objetivo del curso, de modo que focalicen su atención sobre aquello que se va a hacer.

Y también da buen resultado anticipar algunas de estas objeciones dándoles respuesta antes de que el grupo se convierta en un hervidero de dudas y recelos, en el caso de que haya algunos participantes que realmente no quieren estar allí.

Te anticipo algunas de estas preguntas que les pueden surgir sobre su implicación con respecto a ti y al programa para que puedas tenerlas en cuenta en la preparación del mismo:

  • ¿Cuándo vamos a empezar a aprender realmente?
  • ¿Cuánto va a durar esto?
  • ¿Qué estoy haciendo aquí? Yo ya sé todo esto.
  • ¿Sabe el formador realmente lo que está haciendo?
  • Me parece que no me va a gustar este formador.
  • Me gustaría saber qué piensa él de mí.
  • ¿Realmente le interesa resolver mis problemas?
  • Me pregunto si comunicará a mi jefe lo que digo aquí.
  • ¿Quién va a llevar mi trabajo mientras estoy aquí?

Elaborar un plan de acción o de aplicación del aprendizaje.

Plan de acción o aplicación del aprendizajeUna de las cuestiones clave en los proyectos vinculados con formación dentro de las organizaciones es la aplicación de lo aprendido en la acción formativa posteriormente, en el puesto de trabajo o en el desarrollo de las actividades cotidianas.

Un recurso muy útil para concretar esta aplicación y conseguir que la formación esté mucho más ligada a la realidad es el Plan de Acción o de aplicación.

Si lo incorporamos dentro del diseño de nuestras acciones formativas estaremos asegurando que el objetivo clave es el aprendizaje vinculado a la necesidad real del profesional dentro de su organización.

Un Plan de Acción es un compromiso verbal o escrito por parte del participante o del alumno para realizar algo con los conocimientos y las habilidades que ha aprendido.

Es una actividad que anima a los participantes a reflexionar sobre su propio aprendizaje y a aplicarlo, a utilizarlo de algún modo una vez que la sesión de formación ha finalizado.

Un Plan de Acción también ayuda a los participantes a evaluar la formación pensando en lo que han conseguido y cómo encaja esto con sus metas de formación, es decir, con lo que querían aprender.

 

¿Qué puede incluir un plan de accióno de aplicación del aprendizaje?

Un plan de acción de un participante puede incluir, por ejemplo:

  • Tres cosas a hacer con lo que ha aprendido.
  • Contar a personas cercanas del grupo qué se compromete a hacer cuando haya finalizado la sesión de formación.
  • Cómo va a juzgar su propio éxito cuando complete estos planes.

Para completar la formulación del plan de acción puedes utilizar un tiempo de reflexión y escritura individual antes de cerrar el curso.

Luego un breve tiempo de trabajo en pequeños grupos para que compartan las calves de sus planes.

Para cerrar puedes hacer una rueda de intervenciones de los grupos para compartir en una síntesis las claves de aplicación del aprendizaje.

Esto también te proporcionará una valoración indirecta de los participantes sobre lo que han aprendido en el curso.


Asegúrate de cuidar el cierre de tus sesiones formativas.

Cuidar el cierre de las sesionesNo hay nada peor que un curso que parece no terminar nunca.

O aquel en el que los participantes se van marchando uno a uno y sólo los más sufridos o los amigos permanecen allí hasta el final.

En tus sesiones o en tus cursos es muy importante que vigiles la hora para poder terminar a tiempo.

Esto también incluye no intentar meter con calzador en la última hora todo aquello que no te ha dado tiempo a hacer o que te hubiera gustado decir durante todo el curso.

Formula preguntas que ayuden a concluir los aspectos clave.

Luego, a través de una rueda de intervenciones, ve permitiendo que cada uno aporte algo de manera breve y con ritmo rápido.

Si es posible anótalo en el rotafolios y cierra con las ideas esenciales del curso.


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Actividad didáctica basada en Dónde está WallySugerente actividad basada en el conocido juego “¿Dónde está Wally?”.

En la actividad que te propongo hoy no utilizaremos este personaje para desarrollarla, sino sólo el objetivo de buscar algo entre una gran diversidad de imágenes mezcladas.

Para llevarla a cabo necesitarás varias revistas para recortar imágenes, así como varias tijeras y barras de pegamento.

El soporte para pegar pueden ser folios u hojas de flipchart o rotafolios.

 

Proceso a seguir

Para comenzar, divide a los participantes en grupos de entre 3 y 5 personas.

Reparte las revistas entre los grupos, así como algunas tijeras y barras de pegamento y también algunos folios o un papel rotafolios.

El objetivo es que cada grupo cree un cartel del tamaño que quiera (pueden ir uniendo folios), con imágenes seleccionadas en las revistas.

Elige el tema del collage basándote en los aspectos clave del contenido de tu curso o sesión que quieras trabajar con los grupos.

Cada grupo tendrá unos 20 minutos para ir seleccionando imágenes de todo tipo en las revistas, incluyendo algunas relacionadas con el tema o los temas que les hayas indicado o que se hayan trabajado previamente en la sesión o en el taller o curso.

Al ir haciendo el collage deben ir “escondiendo” estas imágenes entre todas las demás que no tienen relación con el tema.

El objetivo es que luego los otros grupos las encuentren, a ver quién lo consigue con mayor rapidez.

El número de imágenes a esconder será entre 8 y 10; cada grupo decide la cantidad total.

Una vez finalizados los paneles, los colocaremos en la pared o sobre las mesa y luego todos los demás, juntos, intentarán descubrir cuáles son las imágenes relacionadas que están escondidas.

 

Es muy importante cerrar bien la actividad

Con este ejercicio, al mismo tiempo que insistimos sobre la importancia de los temas que estamos abordando, trabajamos sobre aspectos clave que pueden resultar muy útiles para todo el grupo.

Para cerrar la actividad no podemos olvidar hacer un último resumen, por ejemplo en el rotafolios, con los puntos clave que queremos que recuerden en el futuro o que necesiten para una posterior aplicación de lo que han aprendido.


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Establecer reglas en el grupoAspectos importantes a incluir en las reglas para el grupo en tus sesiones

Es muy importante establecer reglas en el grupo de participantes para poder trabajar con más comodidad durante el curso y también sacar mayor partido a las oportunidades de aprendizaje.

Puedes hacerlo en la presentación del curso o en algún momento para cambiar de ritmo o si surge algún problema.

Tener claras la reglas de relación y convivencia dentro de la sesión contribuirá al orden y al respeto en el seno del grupo y entre tú y los participantes.

Es conveniente que entre las normas básicas de funcionamiento del grupo de aprendizaje figuren, de uno u otro modo, los siguientes aspectos:

  • Cada persona asume su propia responsabilidad en el proceso de aprendizaje (cada uno es protagonista en la construcción de su aprendizaje y colabora activamente en el aprendizaje de los demás).
  • Cada persona tiene libertad para intervenir cuando crea que tiene alguna idea interesante para compartir. Se espera la contribución de todos.
  • Respeto a las intervenciones de los otros compañeros. Primero escuchar para tratar de entender. Escuchar a los demás y abrir la mente a las ideas y aportaciones compartidas.
  • Espíritu constructivo. Se admiten comentarios/aportaciones “críticas”, no “cítricas“.
  • Hagamos el programa a nuestra medida. La construcción del conocimiento es cosa de todos.
  • Cumplimiento de los compromisos individuales y colectivos.
  • Contribuir a las deliberaciones del equipo, dando razones de cada opinión.
  • Ofrecer retroalimentación positiva y aceptar la retroalimentación de los demás.

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