Hoy voy a contarte algunas pequeñas cosas que me resultan útiles para ir aumentando la participación de la gente en mis acciones de formación. Generar confianza en el seno de un grupo de aprendizaje requiere el desarrollo de una serie de habilidades como formador. Poco a poco voy comprobando que hay una serie de aspectos que debemos cuidar en cada momento:

  • Mantener contacto visual con los participantes (hablar a los ojos).
  • Establecer pequeñas relaciones personales con cada miembro del grupo, mediante el uso de la escucha activa, las preguntas y el diálogo.
  • Dar un momento de protagonismo a cada persona.
  • No poner en situación de riesgo o fracaso a ningún participante.
  • No forzar la participación y hacer que surja de modo natural.

Es aconsejable invertir un poco de tiempo al principio del programa o sesión para generar estas condiciones, lo que nos permitirá rentabilizar y avanzar mucho más rápido en el desarrollo, con un mejor y mayor aprovechamiento de la misma por parte de los asistentes.También puede resultar muy útil combinado con algún otro recurso para actividades complejas que requieran estimular la participación en un momento determinado. Adoptar una postura activa y participativa en un grupo de aprendizaje supone asumir, por parte de cada persona, una serie de riesgos, tolerando un cierto grado de incertidumbre que genera inseguridad. Este recurso nos va a permitir manejar una serie de condiciones necesarias para la participación. La clave está en gestionar adecuadamente los círculos de seguridad e incertidumbre, e ir progresivamente aumentando la confianza mutua entre los miembros del grupo de formación.Es conveniente que los participantes vean al formador como una persona cercana y accesible. Debes dejar la mesa y “saltar al ruedo”. Con ello conseguirás que te vean como un igual que está dispuesto a poner a su servicio sus conocimientos y experiencia, en beneficio del aprendizaje individual y grupal.Finalmente, si vas a introducir la sesión con una nota de humor, debes ser muy prudente, para no herir la sensibilidad de ninguna persona, lo que incidiría negativamente sobre su participación. El humor es un recurso muy poderoso, pero requiere un tratamiento especial. Si vas a hacer alguna broma, tú mismo debes ser el objeto de la misma. Esto genera simpatías y favorece la confianza.